El viernes, 13 de mayo, he dado una charla en la Guardería Monigotes sobre las rabietas, la autonomía y la responsabilidad en nuestros niños.
Mientras la estaba preparando me vino una idea a la cabeza y la apunté para plasmarla en el blog porque me parecía interesante.
El título sería: "Padre del año"
Mi hijo acaba de nacer. Estamos felices. Come y duerme todo el tiempo. Me encanta bañarlo y dormirle en su cunita.
Le canto canciones de mi niñez. Ahí estaban, en un rincón, esperando a que naciera el bebé para salir de nuevo a la luz. ¡Vaya recuerdos!
Han pasado varios meses. Nuestro bebé sonríe, se mueve mucho y llora un poco más porque quiere que le cojan en brazos, pero sigue comiendo muy bien.
Pronto va a cumplir un año, gatea por toda la casa y empieza a caminar cogido de la mano o dando vueltas alrededor de la mesa.
A veces llego cansado del trabajo, pero le baño, juego con él y "charlamos un rato". Disfruto mucho con mi hijo y creo que soy un buen padre.
¡Alto ahí! No pensarás que te vamos a nombrar "Padre del Año ¿eh?
Para conseguir dicho título tienes que pasar por los "terribles 2, 3 y 4 años" ( la edad de las rabietas). Si sobrevives con alegría, entonces empezaremos a pensar en darte el título de:
"PADRE DEL AÑO"
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